Residencia Shalow.
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Residencia Shalow.


Hogar de los abuelos paternos de Ornella, Alessando y Meaghan Shalow. Localizada a las afueras de Bristol, United Kingdom.
Está formada por varias y numerosas casas, de tamaño mediano, que bordean un enorme jardín en el que se encuentra una hermosa fuente en el centro.
La casa por dentro tiene una decoración mucho más moderna que por fuera, decorada de un estilo más clásico y elegante.
Nada más traspasar las verjas que dan paso a la mansión de los señores Alessandro y Meaghan Shalow encontrarás un enorme jardín repleto de hierba excelentemente cuidada, miles de flores de colores y algún que otro gnomo que sirve de entretenimiento a los Kneazles. El jardín está totalmente libre de plagas, tanto mágicas como muggles, dado que los jardineros se encargan día a día de mantenerlo todo en perfecto estado. También se encargan los sirvientes de mantener sin un sólo rastro de porquería la preciosa fuente que se centra en el jardín. Desde esa posición puedes observar en su plenitud las viviendas, de tamaño corriente y de dos pisos cada una, pero al ser muchas de ellas tienen la capacidad para bordear toda la estancia, dando un aspecto de refugio absolutamente privado a la residencia de los señores Shalow, que cuidan a sus nietos en los periodos vacacionales, por lo que no es nada raro ver a más de 10 niños y niñas en edad escolar corriendo por las escaleras de la mansión. Los primos de todos los paises de Europa y hasta de los EEUU tienen en esta mansión su punto de encuentro.
Por dentro la casa presume de estar decorada por la mejor experta en la materia del mundo mágico, Arabella Klain. Siguiendo con el estilo personal de esta famosa decoradora, cada una de las múltiples casitas está decorada de forma totalmente diferente a la anterior. Hay una sala gótica, otra victoriana, y otra donde absolutamente todo está teñido del verde esmeralda de la Casa Slytherin, donde prácticamente todos los miembros de la familia que estudiaban en Hogwarts residieron.
En el piso de arriba de la tercera casita empezando por la izquierda se encuentra la habitación unipersonal de Ornella, decorada con colores neutros y fríos, así como el azul hielo y el blanco impoluto.
La sala más interesante de toda la casa se puede decir que es la última empezando por la izquierda, dado que ahí se encuentran un enorme y enjoyado tapiz con todos los nombres de las personas pertenecientes a la noble familia, de las mejores de Inglaterra y fortalecida con los años al fusionarse con otras familias ancestrales de otros paises.

Ornella Shalow K.- Prefecta de Slytherin

- Grado: Estudiante de Quinto
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Localización: Samara, Distrito Federal del Volga, Rusia.
Re: Residencia Shalow.
La aparición conjunta no era una de mis cosas favoritas. Aferrada al brazo de mi padre, tuve que hacer una fuerza descomunal para no caerme directamente al suelo por el mareo que la travesía me había causado. Mi padre observó la expresión de mi rostro de forma divertida y se carcajeó ante la posición en la que me encontraba.
-¿Tan difícil ha resultado? ¡Pero si te has aparecido miles de veces!- exclamó mi padre aún carcajeándose. Le fulminé con la mirada de forma asesina mientras intentaba recuperar el aire "perdido".
-La verdad cuesta bastante acostumbrarse...-le observé esbozar una sonrisa de suficiencia y me planté firmemente en el suelo, indignada-. ¡Oh, por favor Papá! ¿No me digas que a tí no te sucedía lo mismo? Mamá ha dicho que si...-dije pícaramente, sabiendo que no era de su agrado que mencionara a mi madre de forma tan frecuente. El hombre ttransformó su semblante en uno completamente serio, con las comisuras de sus labos curvadas hacia abajo.
-No hables del tema-dijo en un susurro casi inaudible.
-Sabes que mamá vendrá a casa a cenar uno de éstos días, ¿verdad? Sé que no te gustaría mucho...-dije algo melancólica aunque apurada, ya que el hombre parecía dispuesto a interrumpirme y replicar-. Pero la verdad no me gusta pasar mi cumpleaños fuera de la familia. Ya bastante con que Daniel tenga que estar en casa de su compañero y nopueda festejar mi cumpleaños con él- estar el día de mi cumpleaños sin mi familia era algo que no me daba muy buena espina. De todos modos, la invitación de Shalow a su residencia me había dado buena espina, y supuse que sería una buena experiencia y que no sería de esas que hacen a uno odiar el día. Hablando de eso, me volteé a ver la casa a la que había sido invitada y mi boca se abrió totalmente. La verdad, no recordaba haber visto hogar más grande, y por la expresión de mi padre, creo que él tampoco. Controlé mi semblante y le miré a los ojos, decidida.- Voy a entrar, te veré luego...-le di un beso en la melijja y me encaminé hacia lo que supuse sería la puerta principal de aquella...mansión tan enorme.
La falda blanca que traía puesta estaba un poco más por encima de las rodillas, moviéndose a mi caminar de un lado a otro. La blusa azúl cielo que llevaba puesta era una que no usaba muy seguido, simplemente cuando iba de visita a algún lado, como era éste el caso. Llevaba también el cabello de mi color usual, un castaño claro, y muy lacio y largo hasta la cintura, aunque perfectamente arreglado de forma sumamente prolija. Una flor del mismo color que la blusa adornaba mi cabello recogiéndo unos mechones que me obstruían la vista. En mis manos cargaba una caja de chocolates (la clase de chocolate favorita de mi madre) , dispuesta a obsequiarla a los anfitriones de la casa como muestra de agradecimiento por su invitación. No, no era mi intención ser aduladora ni nada parecido, era la costumbre que siempre tenía.
Al llegar a la puerta, me giré para ver a mi padre desaparecer de nuevo. Respiré profundo una, dos, tres veces, y toqué el timbre de la puerta.
-¿Tan difícil ha resultado? ¡Pero si te has aparecido miles de veces!- exclamó mi padre aún carcajeándose. Le fulminé con la mirada de forma asesina mientras intentaba recuperar el aire "perdido".
-La verdad cuesta bastante acostumbrarse...-le observé esbozar una sonrisa de suficiencia y me planté firmemente en el suelo, indignada-. ¡Oh, por favor Papá! ¿No me digas que a tí no te sucedía lo mismo? Mamá ha dicho que si...-dije pícaramente, sabiendo que no era de su agrado que mencionara a mi madre de forma tan frecuente. El hombre ttransformó su semblante en uno completamente serio, con las comisuras de sus labos curvadas hacia abajo.
-No hables del tema-dijo en un susurro casi inaudible.
-Sabes que mamá vendrá a casa a cenar uno de éstos días, ¿verdad? Sé que no te gustaría mucho...-dije algo melancólica aunque apurada, ya que el hombre parecía dispuesto a interrumpirme y replicar-. Pero la verdad no me gusta pasar mi cumpleaños fuera de la familia. Ya bastante con que Daniel tenga que estar en casa de su compañero y nopueda festejar mi cumpleaños con él- estar el día de mi cumpleaños sin mi familia era algo que no me daba muy buena espina. De todos modos, la invitación de Shalow a su residencia me había dado buena espina, y supuse que sería una buena experiencia y que no sería de esas que hacen a uno odiar el día. Hablando de eso, me volteé a ver la casa a la que había sido invitada y mi boca se abrió totalmente. La verdad, no recordaba haber visto hogar más grande, y por la expresión de mi padre, creo que él tampoco. Controlé mi semblante y le miré a los ojos, decidida.- Voy a entrar, te veré luego...-le di un beso en la melijja y me encaminé hacia lo que supuse sería la puerta principal de aquella...mansión tan enorme.
La falda blanca que traía puesta estaba un poco más por encima de las rodillas, moviéndose a mi caminar de un lado a otro. La blusa azúl cielo que llevaba puesta era una que no usaba muy seguido, simplemente cuando iba de visita a algún lado, como era éste el caso. Llevaba también el cabello de mi color usual, un castaño claro, y muy lacio y largo hasta la cintura, aunque perfectamente arreglado de forma sumamente prolija. Una flor del mismo color que la blusa adornaba mi cabello recogiéndo unos mechones que me obstruían la vista. En mis manos cargaba una caja de chocolates (la clase de chocolate favorita de mi madre) , dispuesta a obsequiarla a los anfitriones de la casa como muestra de agradecimiento por su invitación. No, no era mi intención ser aduladora ni nada parecido, era la costumbre que siempre tenía.
Al llegar a la puerta, me giré para ver a mi padre desaparecer de nuevo. Respiré profundo una, dos, tres veces, y toqué el timbre de la puerta.
Última edición por Lucy L. Robinson el Jue 5 Ago 2010 - 0:06, editado 1 vez

Lucy L. Robinson- Gryffindor de 5º

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Re: Residencia Shalow.
Estaba sentada con mi prima Camille en el sofá principal del comedor viendo la odiosa pero entretenida televisión muggle cuando tocaron a la puerta. En un principio me extrañó que nadie fuera a abrir, puesto que mi hermano Sirius tenía especial predilección por ahorarle el trabajo la servicio, con día libre aquella noche. Más tarde recorde que estábamos mi prima y yo solas en toda la casa, puesto que mis abuelos y el resto de la familia se habían marchado a una presentación de unas joyas en Francia, a la que no habíamos sido invitadas por error, dado que la lista de la familia de la cual disponían era lo suficientemente antigua como para no incluir a las últimas generaciones. Además recibiríamos no se sabía exactamente cuando a Lucy Robinson, cosa que no me terminaba de agradar, teniendo en cuenta nuestra estrecha relación de... hostilidad, por decirlo de forma elegante.
Así que con una sonrisa de felicidad extendida sobre mi rostro, me levanté y fui hacia la puerta del salón, tras bajar unas escaleras y cruzar ptácticamente toda la casa.
El llegar tarde era algo que no me importaba mucho, al fin y al cabo era mi propiedad y nadie me exigía correr como si fueran las olimpiadas por mi propia mansión.
Una vez en la entrada, me asomé al proyector mágico que teníamos al lado de la puerta, y vi reflejado en él el rostro de nuestra invitada. Tras coger aire y aguantarlo para tranquilizarme y poner buena cara, pulsé el botón que abría la entrada del hogar de mis abuelos.
Esbocé magistralmente una pequeña sonrisa de beinvenida, acompañana inusualmente por unos ojos cálidos, calmados. Esperé a que Lucy atravesara parte del jardín para llegar a la puerta principal.
-Buenas noches, Robinson. Me alegro de que vayas a pasar aquí la noche. Veo que no has traido a tu hermana... aunque estaba invitada. -Aquello me hizo esbozar casi inperceptiblemente una mueca de desagrado, que desapareció de mi rostro tan rápido como había venido para volver a adaptarse a la sonrisa.- ¿Y tus padres? Podrían haber entrado a tomar un refrigerio antes de partir.
La sonrisa que permanentemente adornaba mi rostro debía de resultarle de lo más inusual a Robinson, pero era lo que tocaba.
-Pasa, Lucy. Supongo que no querrás quedarte debajo de las farolas. -Y con un gesto de elegante bienvenida a mi hogar me aparté del marco de la puerta para dejarla entrar.
Así que con una sonrisa de felicidad extendida sobre mi rostro, me levanté y fui hacia la puerta del salón, tras bajar unas escaleras y cruzar ptácticamente toda la casa.
El llegar tarde era algo que no me importaba mucho, al fin y al cabo era mi propiedad y nadie me exigía correr como si fueran las olimpiadas por mi propia mansión.
Una vez en la entrada, me asomé al proyector mágico que teníamos al lado de la puerta, y vi reflejado en él el rostro de nuestra invitada. Tras coger aire y aguantarlo para tranquilizarme y poner buena cara, pulsé el botón que abría la entrada del hogar de mis abuelos.
Esbocé magistralmente una pequeña sonrisa de beinvenida, acompañana inusualmente por unos ojos cálidos, calmados. Esperé a que Lucy atravesara parte del jardín para llegar a la puerta principal.
-Buenas noches, Robinson. Me alegro de que vayas a pasar aquí la noche. Veo que no has traido a tu hermana... aunque estaba invitada. -Aquello me hizo esbozar casi inperceptiblemente una mueca de desagrado, que desapareció de mi rostro tan rápido como había venido para volver a adaptarse a la sonrisa.- ¿Y tus padres? Podrían haber entrado a tomar un refrigerio antes de partir.
La sonrisa que permanentemente adornaba mi rostro debía de resultarle de lo más inusual a Robinson, pero era lo que tocaba.
-Pasa, Lucy. Supongo que no querrás quedarte debajo de las farolas. -Y con un gesto de elegante bienvenida a mi hogar me aparté del marco de la puerta para dejarla entrar.

Ornella Shalow K.- Prefecta de Slytherin

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Re: Residencia Shalow.
Permanecí allí unos cuantos segundos, pensando en qué pasaría después. Varias veces más había tenido que respirar hondo y controlar mi semblante para mentenerlo tranquilo...aunque la verdad, la idea de aparecerme por la casa de Shalow como si ella y yo tuvieramos una relación de amistad o al menos de buena convivencia, me resultaba casi imposible de concebir. Me tenía bastante nerviosa, aunque aquello no se notara por fuera. No le tenia miedo ni en lo más mínimo, já, ni en sueños. La cosa era que...bueno, simplemente no terminaba de acostumbrarme a la idea de haber sido invitada a la residencia de los Shalow Krostin. Sacudí la cabeza. Debía intentar hacer que me quedara fijado que las intenciones no eran malas ni mucho menos.
Una vez abiertas, traspasé las verjas y caminé por el jardín hasta donde se encontraba, de pie, la anfitriona que había enviado la carta hacía...bueno, la verdad no recorsaba muy bien cuánto tiempo. Algo me llamó poderosamente la atención de su apariencia...sonreía.
Era la primera vez que veía a Ornella esbozar una sonrisa que parecía ser sincera, y además, algo en sus ojos me era sumamente poco común...vale, aún no me acostumbraba a la idea de estar intentando hablar en buenos términos con ella. Le devolví la sonrisa con desenvoltura (frente a quien fuera, siempre se me había dado fácil el sonreir) mientras caminaba hacia ella con paso lento (los segundos se me hacían enternos), y una vez estuve frente a ella, agradecí sus palabras de bienvenida.
-Gracias, Ornella. Es un honor haber sido invitada- esperaba que no se tomara las palabras con demasiado halado para que su ego no creciera, pero aún así me sentía complacida de su invitación-. No la he traído, es que hace un par de días que no la veo...-dije respondiendo a lo de mi hermana. Era cierto. Hacía bastante que no veía a Anki por ninguna parte...y bueno, la verdad era de que de todos modos Ornella no había especificado en ningún lugar de la carta el hecho de que se encntrara invitada también, y yo hubiera considerado una falta de respeto por mi parte el hecho de haberla traído sin permiso de la anfitriona.-. Mis padres...mi amdre está en su casa, mi padre en la suya-dije ésto de un modo que dejaba claro que mis apdres no vivían juntos, que se habían divorciado...quneue no me gustaba mucho hacer uso de aquella palabra.
Asentí levemente al gesto de entrada que la chica hizo(sorprendiéndome de que me hubiera llamado por mi nombre de pila en vez de mi apellido) y pasé por la puerta, murmurando un educado "Con permiso" al pasar.
-Espero no haber resultado inoportuna...-dije esperando que mi visita no les hubiera causado molestias. Luego, le entregué a Ornella la caja de chocolates que había traído a modo de obsequio.-. Para ustedes...por haberme invitado, en gesto de gratitud- dije volviendo a asentir con la cabeza. Esbocé una tímida sonrisa, aunque sincera.-. Espero que nadie sea alérgico ni nada por el estilo...de lo contrario hubiera traído alguna otra cosa-me encogí de hombros, y observé los alrededores de la casa de forma discimulada, la cual pude notar ser, si era posible, incluso más bonita por dentro que por fuera.
Una vez abiertas, traspasé las verjas y caminé por el jardín hasta donde se encontraba, de pie, la anfitriona que había enviado la carta hacía...bueno, la verdad no recorsaba muy bien cuánto tiempo. Algo me llamó poderosamente la atención de su apariencia...sonreía.
Era la primera vez que veía a Ornella esbozar una sonrisa que parecía ser sincera, y además, algo en sus ojos me era sumamente poco común...vale, aún no me acostumbraba a la idea de estar intentando hablar en buenos términos con ella. Le devolví la sonrisa con desenvoltura (frente a quien fuera, siempre se me había dado fácil el sonreir) mientras caminaba hacia ella con paso lento (los segundos se me hacían enternos), y una vez estuve frente a ella, agradecí sus palabras de bienvenida.-Gracias, Ornella. Es un honor haber sido invitada- esperaba que no se tomara las palabras con demasiado halado para que su ego no creciera, pero aún así me sentía complacida de su invitación-. No la he traído, es que hace un par de días que no la veo...-dije respondiendo a lo de mi hermana. Era cierto. Hacía bastante que no veía a Anki por ninguna parte...y bueno, la verdad era de que de todos modos Ornella no había especificado en ningún lugar de la carta el hecho de que se encntrara invitada también, y yo hubiera considerado una falta de respeto por mi parte el hecho de haberla traído sin permiso de la anfitriona.-. Mis padres...mi amdre está en su casa, mi padre en la suya-dije ésto de un modo que dejaba claro que mis apdres no vivían juntos, que se habían divorciado...quneue no me gustaba mucho hacer uso de aquella palabra.
Asentí levemente al gesto de entrada que la chica hizo(sorprendiéndome de que me hubiera llamado por mi nombre de pila en vez de mi apellido) y pasé por la puerta, murmurando un educado "Con permiso" al pasar.
-Espero no haber resultado inoportuna...-dije esperando que mi visita no les hubiera causado molestias. Luego, le entregué a Ornella la caja de chocolates que había traído a modo de obsequio.-. Para ustedes...por haberme invitado, en gesto de gratitud- dije volviendo a asentir con la cabeza. Esbocé una tímida sonrisa, aunque sincera.-. Espero que nadie sea alérgico ni nada por el estilo...de lo contrario hubiera traído alguna otra cosa-me encogí de hombros, y observé los alrededores de la casa de forma discimulada, la cual pude notar ser, si era posible, incluso más bonita por dentro que por fuera.

Lucy L. Robinson- Gryffindor de 5º

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Re: Residencia Shalow.
Pese a saber que lo había dicho de forma totalmente retórica, le contesté.
-Claro, claro, pasa. Permiso concedido. -Le sonreí una vez más antes de cerrar la puerta con cerrojo puesto que no podía usar la magia fuera de Hogwarts. La miré de arriba a abajo realizando mi típico y característico examen visual. Mis ojos se volvieron fríos por un momento, pero volvieron al cálido tono verde anterior cuando Robinson me ofrecía unos bombones de chocolate como muestra de gratitud.
-Gracias, Lucy, no tendrías que haberte molestado. -Añadí con una sonrisa sincera al tiempo que cogía los dulces y los colocaba debajo del brazo, pegado a mis costillas. Comencé a andar con elegancia, supuse que Robinson me seguiría. No realicé el más mínimo comentario hasta llegar a la cocina, una vez pasadas dos casas enteras más.
Yo iba vestida con unos pantalones vaqueros desgastados que un día fueron largos, una camiseta de tirantes larguita y amplia en color rojo fuego y unas zapatillas de estar por casa negras y sencillas, sin la parte de atrás. Mi melena continuaba sometida a mis manías, por lo tanto su aspecto seguía siendo liso y con la raya el medio, sólo que ahora estaba recogida en una larga trenza que caía por mi espalda. La trenza nacía de una goma colocada en el centro de mi cabeza, sujetando los pelirrojos cabellos de forma tirante.
Como las estanterías estaban muy alta y yo no pasaba del metro cincuenta y cinco, tuve que coger una silla y acercarla a la encima, para después subirme encima y abrir la puerta de uno de los armarietes de cocina. Tras dejarlo en uno de sus estantes, bajé ágilemente y sin ningún tipo de ciudado de la silla para deshacer la operación. Es decir, dejarla en su sitio y hacer como si no hubiese pasado nada.
-No has visto nada, Lucy. -Dije mientras realizaba un gesto con la mano como borrando en el aire la escena que acababa de presenciar.
Ése era un comportamiento impropio de la Ornella pública, puesto que siempre lo tenía todo bajo control, sin expresar nada, y mi comportamiento en ese día se podía decir que era bastante más cercano a lo que tenía a costumbrados a todos.
-Perdona que te haga andar, pero aquí está todo prácticamente lejos... de todo. La verdad es que cada cosa está a un mundo de lo demás. -Me encongí de hombros y sonreí, pensando en que si no tenía remedio alguno, para qué pensarlo. Otro detalle que mostraba que estaba al cien por cien en mi casa es que me había disculpado por algo con Robinson, yo. En fin...
-Claro, claro, pasa. Permiso concedido. -Le sonreí una vez más antes de cerrar la puerta con cerrojo puesto que no podía usar la magia fuera de Hogwarts. La miré de arriba a abajo realizando mi típico y característico examen visual. Mis ojos se volvieron fríos por un momento, pero volvieron al cálido tono verde anterior cuando Robinson me ofrecía unos bombones de chocolate como muestra de gratitud.
-Gracias, Lucy, no tendrías que haberte molestado. -Añadí con una sonrisa sincera al tiempo que cogía los dulces y los colocaba debajo del brazo, pegado a mis costillas. Comencé a andar con elegancia, supuse que Robinson me seguiría. No realicé el más mínimo comentario hasta llegar a la cocina, una vez pasadas dos casas enteras más.
Yo iba vestida con unos pantalones vaqueros desgastados que un día fueron largos, una camiseta de tirantes larguita y amplia en color rojo fuego y unas zapatillas de estar por casa negras y sencillas, sin la parte de atrás. Mi melena continuaba sometida a mis manías, por lo tanto su aspecto seguía siendo liso y con la raya el medio, sólo que ahora estaba recogida en una larga trenza que caía por mi espalda. La trenza nacía de una goma colocada en el centro de mi cabeza, sujetando los pelirrojos cabellos de forma tirante.
Como las estanterías estaban muy alta y yo no pasaba del metro cincuenta y cinco, tuve que coger una silla y acercarla a la encima, para después subirme encima y abrir la puerta de uno de los armarietes de cocina. Tras dejarlo en uno de sus estantes, bajé ágilemente y sin ningún tipo de ciudado de la silla para deshacer la operación. Es decir, dejarla en su sitio y hacer como si no hubiese pasado nada.
-No has visto nada, Lucy. -Dije mientras realizaba un gesto con la mano como borrando en el aire la escena que acababa de presenciar.
Ése era un comportamiento impropio de la Ornella pública, puesto que siempre lo tenía todo bajo control, sin expresar nada, y mi comportamiento en ese día se podía decir que era bastante más cercano a lo que tenía a costumbrados a todos.
-Perdona que te haga andar, pero aquí está todo prácticamente lejos... de todo. La verdad es que cada cosa está a un mundo de lo demás. -Me encongí de hombros y sonreí, pensando en que si no tenía remedio alguno, para qué pensarlo. Otro detalle que mostraba que estaba al cien por cien en mi casa es que me había disculpado por algo con Robinson, yo. En fin...

Ornella Shalow K.- Prefecta de Slytherin

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Re: Residencia Shalow.
Le escuché murmurar que tenía el permiso concedido y asentí con la cabeza, sin prestarle demasiada atención a aquello puesto que no me imaginé que la pelirroja fuera a responder. Cuando tomó los chocolates y agradeció, esbocé una sonrisa más amplia y le quité importancia con un gesto de la mano una vez que mi anfitriona hubo tomado la caja con sus manos, para luego posarla debajo de su brazo.
-No es nada, realmente. Es lo menos que podía hacer- respondí con total sinceridad, con una sonrisa y rondando los ojos. Una vez la chica comenzó a andar por su casa, dudé unos momentos entre seguirla o no, pero al final me decidí por hacerlo, dado que, de haber querido que permaneciera en mi lugar, de seguro me lo hubiera solicitado. Eché a andar por detrás de la Slytherin observando todo a mi alrededor, intentando asimilar el tamaño de la casa en la que me encontraba, y los objetos que allí podían apreciarse. Nos detuvimos frente a una estantería, y le observé subirse a una silla para depositar la caja dentro de una de las alacenas, y luego bajarse con poco cuidado. Sonreí al notar que, a diferencia de lo que Ornella aparentaba todo el tiempo en público, tenía hábitos normales como el resto de las personas, y podía ser descuidada a su manera (aunque personalmente, yo en su lugar hubiera dado un gran salto de la silla hacia abajo, o quizá incluso trepado por la estantería hasta llegar a la repisa alta). Cuando hizo aquel comentario de que no había visto nada, solté una pequeña risita y negué con la cabeza.
-Descuida, sin problemas- le aseguré mientras me sorprendía a mi misma de la actitud que estaba mostrando ante aquella Slytherin a quien, días atrás, hubiera calificado como "egocéntrica inútil", o alguna otra cosa de esa categoría o similar
. De todos modos me parecía que la chica se estaba comportando con suma educación, y la verdad eso me daba muy buena espina. Estaba completa y totalmente decidida a no hablar de malos modos siempre y cuando ella mantuviera la misma postura (además, estaba claro que no sería capaz de insultarla ni nada por el estilo luego de la muestra de educación que había demostrado al invitarme a su casa. Si me atreviera a hacerlo, sería una completa falta de respeto imperdonable para mi misma. Mi conciencia estaba con los..."pies firmemente plantados en el suelo", por decirlo así). Estaba claro que me comportaría como una invitada educada, tal y como en realidad era.
-De nuevo, no es molestia...la verdad es que me encanta caminar- dije asintiendo con la cabeza ante mi comentario enteramente sincero.-. Si aceptas venir a mi casa alguna vez, encontrarás que las distancias son muchísimo menores, claro está...no esperes nada similar a ésto, Ornella.-dije con una pequeña risita. Conociéndo lo que conocía de ella, de seguro esbozaría una mueca de total repugnancia ante la sola primera impresión de mi casa, pero bueno, era lo que había, y era lo que iba a haber...-.
FDR: Voy a darme una ducha, dentro de unas horas vendrá mi familia a comer un pastel, etc etc...
-No es nada, realmente. Es lo menos que podía hacer- respondí con total sinceridad, con una sonrisa y rondando los ojos. Una vez la chica comenzó a andar por su casa, dudé unos momentos entre seguirla o no, pero al final me decidí por hacerlo, dado que, de haber querido que permaneciera en mi lugar, de seguro me lo hubiera solicitado. Eché a andar por detrás de la Slytherin observando todo a mi alrededor, intentando asimilar el tamaño de la casa en la que me encontraba, y los objetos que allí podían apreciarse. Nos detuvimos frente a una estantería, y le observé subirse a una silla para depositar la caja dentro de una de las alacenas, y luego bajarse con poco cuidado. Sonreí al notar que, a diferencia de lo que Ornella aparentaba todo el tiempo en público, tenía hábitos normales como el resto de las personas, y podía ser descuidada a su manera (aunque personalmente, yo en su lugar hubiera dado un gran salto de la silla hacia abajo, o quizá incluso trepado por la estantería hasta llegar a la repisa alta). Cuando hizo aquel comentario de que no había visto nada, solté una pequeña risita y negué con la cabeza.
-Descuida, sin problemas- le aseguré mientras me sorprendía a mi misma de la actitud que estaba mostrando ante aquella Slytherin a quien, días atrás, hubiera calificado como "egocéntrica inútil", o alguna otra cosa de esa categoría o similar
-De nuevo, no es molestia...la verdad es que me encanta caminar- dije asintiendo con la cabeza ante mi comentario enteramente sincero.-. Si aceptas venir a mi casa alguna vez, encontrarás que las distancias son muchísimo menores, claro está...no esperes nada similar a ésto, Ornella.-dije con una pequeña risita. Conociéndo lo que conocía de ella, de seguro esbozaría una mueca de total repugnancia ante la sola primera impresión de mi casa, pero bueno, era lo que había, y era lo que iba a haber...-.
FDR: Voy a darme una ducha, dentro de unas horas vendrá mi familia a comer un pastel, etc etc...

Lucy L. Robinson- Gryffindor de 5º

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Re: Residencia Shalow.
Asentí levemente a sus palabras, cuando comentó que no le importaba caminar. Mejor, al fin y al cabo le gustase o no yo no podía cambiar la distribución de mi casa.
Sopesé sus palabras de nuevo, cuando escuché que su casa no se parecía en nada a la mía y que no esperase nada de semejante magnitud. Pero bueno, lo cierto es que no lo esperaba. No pensaba que fueran pobres, es más, saltaba a la vista que no lo eran, pero aún así no me había imginado a Robinson en un hogar semejante al mío. Le sonreí delicadamente.
-No te preocupes, iré, no importa cuales sean las dimensiones de tu vivienda. -En ese momento noté como si algo me hiciera cosquillas en la espalda, algo que me hizo saltar de alegría y tomar a Robinson de la mano.- Sígueme.
No era una orden propiamente dicha, sólo la tomé por la muñeca izquierda pese a nuestra corta relación de 'amistad' y tiré suavemente de ella para que tomara mi rumbo.
Antes de salir de la cocina, abrí la nevera para coger una pequeña botella de agua que allí se encontraba.
-¿Quieres algo del frigo? -Inquirí con la puerta de la nevera a medio cerrar. Lo cierto es que a mí mi comportamiento me resultaba de lo más perfecto, educado, impoluto y despreocupado, y estaba completamente segura de que estaba siendo cortés, a pesar de la repugnancia que desde siempre me había dado la cortesía. Un asco inculcado a la fuerza desde bien chiquitita.
Esperé a que Robinson respondiera antes de proseguir.
-Ahora si quieres vamos al salón, está allí mi prima...
-Camille Shalow Depardié, un placer. -En el momento en que mi prima Cam irrumpió en la cocina con esos aires elegantes a sus diecinueve años de vida, dejé de hablar, puesto que la señorita me había interrumpido. El aspecto de mi prima Camille era tan impoluto como el del resto de la famlia. Su estilo joven y desenfadado quizá no resultase femenino en demasía, pero estaba en su casa y era libre de hacer lo que gustase. Aún así, pese a su sencillez, había algo que la hacía destacar entre la multitud. Su melena rubia y perfectamente lisa caía sobre su recta espada hasta más allá de donde perdía su nombre. Y sus brillantes ojos verdes parecían traspasar el alma cada vez que te miraban.
-Claro, Cammy.... -musité mirando al techo y sin hacerle demasiado caso- Tú tienes educación para lo que te da la gana, ¿eh? -En ese momento me crucé de brazos y esbocé una perfecta expresión de repugnancia. Mis ojos eran fríos y calculadores, y mi expresión neutra pese a destilar angustia.
-Claaaaaaro... -Mi prima se me acercó mientras se carcajeaba suavemente.- Se te da bien, pero no juegues conmigo, Orne. -En ese momento esbozó su propia expresión de asco, que más que asco daba miedo. Entonces tragué saliba antes de girarme para mirar a Lucy.- Accio. -Mi prima agitó la varita realizando una floritura en el aire. Tras musitar aquel hechizo comvocador, un abanico salió de la nada para posarse sobre la palma de la mano de mi prima, que tras musitar algo más por lo bajo, logró que el abanico la siguiera al moverse mientras realizaba su tarea.
Me propuse seguir a mi prima, al fin y al cabo en la cocina no hacíamos nada productivo.
Sonreí a Lucy y con un gesto de mano le indiqué que me siguiera.
FDR: Siento haber tardado tanto en contestar, pero no pude antes, lo siento u___Ú.
Sopesé sus palabras de nuevo, cuando escuché que su casa no se parecía en nada a la mía y que no esperase nada de semejante magnitud. Pero bueno, lo cierto es que no lo esperaba. No pensaba que fueran pobres, es más, saltaba a la vista que no lo eran, pero aún así no me había imginado a Robinson en un hogar semejante al mío. Le sonreí delicadamente.
-No te preocupes, iré, no importa cuales sean las dimensiones de tu vivienda. -En ese momento noté como si algo me hiciera cosquillas en la espalda, algo que me hizo saltar de alegría y tomar a Robinson de la mano.- Sígueme.
No era una orden propiamente dicha, sólo la tomé por la muñeca izquierda pese a nuestra corta relación de 'amistad' y tiré suavemente de ella para que tomara mi rumbo.
Antes de salir de la cocina, abrí la nevera para coger una pequeña botella de agua que allí se encontraba.
-¿Quieres algo del frigo? -Inquirí con la puerta de la nevera a medio cerrar. Lo cierto es que a mí mi comportamiento me resultaba de lo más perfecto, educado, impoluto y despreocupado, y estaba completamente segura de que estaba siendo cortés, a pesar de la repugnancia que desde siempre me había dado la cortesía. Un asco inculcado a la fuerza desde bien chiquitita.
Esperé a que Robinson respondiera antes de proseguir.
-Ahora si quieres vamos al salón, está allí mi prima...
-Camille Shalow Depardié, un placer. -En el momento en que mi prima Cam irrumpió en la cocina con esos aires elegantes a sus diecinueve años de vida, dejé de hablar, puesto que la señorita me había interrumpido. El aspecto de mi prima Camille era tan impoluto como el del resto de la famlia. Su estilo joven y desenfadado quizá no resultase femenino en demasía, pero estaba en su casa y era libre de hacer lo que gustase. Aún así, pese a su sencillez, había algo que la hacía destacar entre la multitud. Su melena rubia y perfectamente lisa caía sobre su recta espada hasta más allá de donde perdía su nombre. Y sus brillantes ojos verdes parecían traspasar el alma cada vez que te miraban.
-Claro, Cammy.... -musité mirando al techo y sin hacerle demasiado caso- Tú tienes educación para lo que te da la gana, ¿eh? -En ese momento me crucé de brazos y esbocé una perfecta expresión de repugnancia. Mis ojos eran fríos y calculadores, y mi expresión neutra pese a destilar angustia.
-Claaaaaaro... -Mi prima se me acercó mientras se carcajeaba suavemente.- Se te da bien, pero no juegues conmigo, Orne. -En ese momento esbozó su propia expresión de asco, que más que asco daba miedo. Entonces tragué saliba antes de girarme para mirar a Lucy.- Accio. -Mi prima agitó la varita realizando una floritura en el aire. Tras musitar aquel hechizo comvocador, un abanico salió de la nada para posarse sobre la palma de la mano de mi prima, que tras musitar algo más por lo bajo, logró que el abanico la siguiera al moverse mientras realizaba su tarea.
Me propuse seguir a mi prima, al fin y al cabo en la cocina no hacíamos nada productivo.
Sonreí a Lucy y con un gesto de mano le indiqué que me siguiera.
FDR: Siento haber tardado tanto en contestar, pero no pude antes, lo siento u___Ú.

Ornella Shalow K.- Prefecta de Slytherin

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Re: Residencia Shalow.
De forma total y completamente involuntaria, mis labios se curbvaron en una enorme sonrisa cuando comentó que de todos modos visitaría mi casa. Al notar ésto, la suavicé de inmediato, volviéndola suave y no muy notoria. La verdad es que em estaba costando un poco seguirle la trama a todo ésto, dado que había considerado a Shalow alguien que me causaba repulsión durante un curso entero y parte del verano...pero ahora se comportaba de un modo gentil y educado, y la verdad no podía negarlo más: me estaba sintiendo muy a gusto en su compañía en aquellos momentos.
-Pues me alegro de ello- fue lo único que fui capaz de mustiar en respuesta a eso. Me estaba costando acostumbrarme a la idea de hablarle en buenos modos, pero por lo visto lo tenía bastante controlado. No dudaba, de todos modos, el hecho de que si la pelirroja lanzaba alguno de aquellos comentarios que solían sacarme de mis casillas, me costara un poco manener mi boca cerrada, pero intentaría controlar dicho impulso a toda costa. Mi expresión se tornó algo similar a la de una persona petrificada en cuanto sentí el tacto de su mano en mi muñeca, jalándome suavemente hacia quién sabe dónde. Mis pies le siguieron el paso de modo ivoluntario, dado que em encontraba bastante en shock como para reaccionar por mi misma, y de pronto me encontré en la habitación de la cocina...¿es que todas las habitaciones de aquella vivienda debían de ser tan grandes? Al parecer si, y a pesar del hecho de que me gustara caminar, el tamaño de las habitaciones me seguía sorprendiendo en grado sumo.
-No, muchas gracias- repliqué en cuanto a su ofrecimiento de algo del refrigerador, con una ligera sonrisa y una sacudida de cabeza. Le observé cerrar la puerta de el aparato y escuché su propuesta de ir al salón, a lo cual había comenzado a responder con un rápido "de acuerdo" en cuanto una nueva voz, desconocida enteramente para mi, resonó en la habitación. Me giré hacia la fuente de dicho sonido.
Frente a mi se encontraba una señorita alta, rubia y esbelta, de edad rondando los dieciocho años, no mucho más ni mucho menos. Tenía unos ojos verdes penetrantes (al aprecer era bastante común entre los Shalow) que me hicieron mirarlos con detenimiento antes de responmder a su educada presentación.
-El placer es mío, Camille. Si es que no tienes inconveniente de que te lame por tu nombre de pila...Soy Lucy Robinson-comenté haciendo un leve asentimiento con la cabeza, en un gesto total y característico mío. De seguro la chica me corregiría si considerara m´pas oportuno el hecho de ser llamada por su apellido, pero había optado por mencionar su nombre de pila, no sabía bien la razón.
Entonces ambas primas parecieron estar envueltas en lo que denominaría "juego de familia", contituído básicamente por miradas. Al posar mis ojos en los de la rubia, sentí una chispa de color rojo que afloraba en mi mirada, ya que me había hecho recordar enormemente a mi último entuentro con mi primo mayor de veinticiete años, Nicholas. De todos modos, al recordar que ésto que sucedía en el momento era algo que no era de mi incumbencia, aparté aquel tono rojizo y también la mirada.
En cuanto Ornella posó sus ojos verdes en los míos (ahora de coloración normal), le devolví uan mirada inexpresiva, sin saber qué postura adoptar ante la escena presenciada. Le seguí el paso en cuanto vi su gesto y consideré oportuno hacer comentario sobre la casa, ya que, a estas alturas, haber omitido dichos halagos me aprecía descortés.
-Tenéis una casa muy bonita...-dije en tono aprobatorio. Entonces, una vez hubimos llegado hasta el salón, mis ojos se clavaron en...una televisión
¿Televisión muggle? ¿En casa de los Shalow?
-¿Miráis televisión muggle?- inquirí en un tono educado aunque claramente de sorpresa. No era que onsiderara aquello algo malo, sino todo lo contrario. ES que me había parecido extraño ver semejante cosa en casa de Ornella...
FDR: No te preocupes. Se me borró TODO el post DOS veces
.Éste ha sido más corto que lso anteriores. Lo siento, es que la verdad estoy frustrada por eso ¬¬
-Pues me alegro de ello- fue lo único que fui capaz de mustiar en respuesta a eso. Me estaba costando acostumbrarme a la idea de hablarle en buenos modos, pero por lo visto lo tenía bastante controlado. No dudaba, de todos modos, el hecho de que si la pelirroja lanzaba alguno de aquellos comentarios que solían sacarme de mis casillas, me costara un poco manener mi boca cerrada, pero intentaría controlar dicho impulso a toda costa. Mi expresión se tornó algo similar a la de una persona petrificada en cuanto sentí el tacto de su mano en mi muñeca, jalándome suavemente hacia quién sabe dónde. Mis pies le siguieron el paso de modo ivoluntario, dado que em encontraba bastante en shock como para reaccionar por mi misma, y de pronto me encontré en la habitación de la cocina...¿es que todas las habitaciones de aquella vivienda debían de ser tan grandes? Al parecer si, y a pesar del hecho de que me gustara caminar, el tamaño de las habitaciones me seguía sorprendiendo en grado sumo.
-No, muchas gracias- repliqué en cuanto a su ofrecimiento de algo del refrigerador, con una ligera sonrisa y una sacudida de cabeza. Le observé cerrar la puerta de el aparato y escuché su propuesta de ir al salón, a lo cual había comenzado a responder con un rápido "de acuerdo" en cuanto una nueva voz, desconocida enteramente para mi, resonó en la habitación. Me giré hacia la fuente de dicho sonido.
Frente a mi se encontraba una señorita alta, rubia y esbelta, de edad rondando los dieciocho años, no mucho más ni mucho menos. Tenía unos ojos verdes penetrantes (al aprecer era bastante común entre los Shalow) que me hicieron mirarlos con detenimiento antes de responmder a su educada presentación.
-El placer es mío, Camille. Si es que no tienes inconveniente de que te lame por tu nombre de pila...Soy Lucy Robinson-comenté haciendo un leve asentimiento con la cabeza, en un gesto total y característico mío. De seguro la chica me corregiría si considerara m´pas oportuno el hecho de ser llamada por su apellido, pero había optado por mencionar su nombre de pila, no sabía bien la razón.
Entonces ambas primas parecieron estar envueltas en lo que denominaría "juego de familia", contituído básicamente por miradas. Al posar mis ojos en los de la rubia, sentí una chispa de color rojo que afloraba en mi mirada, ya que me había hecho recordar enormemente a mi último entuentro con mi primo mayor de veinticiete años, Nicholas. De todos modos, al recordar que ésto que sucedía en el momento era algo que no era de mi incumbencia, aparté aquel tono rojizo y también la mirada.
En cuanto Ornella posó sus ojos verdes en los míos (ahora de coloración normal), le devolví uan mirada inexpresiva, sin saber qué postura adoptar ante la escena presenciada. Le seguí el paso en cuanto vi su gesto y consideré oportuno hacer comentario sobre la casa, ya que, a estas alturas, haber omitido dichos halagos me aprecía descortés.
-Tenéis una casa muy bonita...-dije en tono aprobatorio. Entonces, una vez hubimos llegado hasta el salón, mis ojos se clavaron en...una televisión
¿Televisión muggle? ¿En casa de los Shalow?
-¿Miráis televisión muggle?- inquirí en un tono educado aunque claramente de sorpresa. No era que onsiderara aquello algo malo, sino todo lo contrario. ES que me había parecido extraño ver semejante cosa en casa de Ornella...FDR: No te preocupes. Se me borró TODO el post DOS veces
.Éste ha sido más corto que lso anteriores. Lo siento, es que la verdad estoy frustrada por eso ¬¬
Lucy L. Robinson- Gryffindor de 5º

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Re: Residencia Shalow.
Lucy parecía de lo más extrañada por mi comportamiento, lo cual me hizo sonreir más ampliamente aún. Noté como se presentaba a Camille, y a su vez como esta la escuadriñaba con ojos fríos e inexpresivos antes de añadir unas palabras más, cálidas y amables. Al fin y al cabo, mi prima no osaría jamás dejar en ridículo a nuestra familia de ese modo tan absolutamente vulgar.
-Encantada, Lucy. No, no hay problema, Camille está bien. -Mi prima le sonrió cortésmente antes de seguir su rumbo.
Nosotras dos la seguimos sin problemas, aunque vi la expresión de la duda dibujada sobre el rostro de Lucy. Le sonreí yo esta vez para infundarle ánimos y le dediqué un cabeceo en dirección norte para que me siguiera.
Cuando llegamos al salón, mi prima ya descansaba sobre el sofá principal, con su abanico encantado moviéndose sin cesar a su alrededor.
Pretendía seguir sus pasos para sentarme a su lado -aunque en el suelo, encima de la alfombra en tonos verdes y plateados- cuando vi que Robinson no avanzaba.
Sus ojos se habían quedado clavados sobre la televisión de pantalla plana que adornaba nuestro salón.
-Eh... sí. Y gracias, mis abuelos contrataton a una famosa decoradora para crearla. -Dejé la explicación en el aire, pero notaba los continuos ojos de Lucy y Cammy clavándose en mi espalda- Vale, te lo explicaré. Tenemos... ¿Telvlisión? Aún no manejo bien el nombre... Porque la base del capitalismo es explotar a los más débiles para ser tú mejor y más rico. No me preguntes qué tendrá que ver porque eso es lo que me han dicho mis padres.
En ese momento me encogí de hombros y seguí viendo la televisión.
-¿Quieres ver algún programa en especial? A mi la verdad es que no me agrada en exceso ninguno. -Musité mientras me estaba empezando a irritar de verdad al notar como mi prima no hacía más que cambiar de canal sin descanso, provocándome un dolor de cabeza horrible con esos raros pitiditos que salían del aparato cada vez que cambiaba de canal.
-¿Puedes estarte quieta? ¡Si no quieres ver esta basura, apaga este trasto! -Terminé por explotar, dejando aflorar mi verdadero mal humor. Bufé con mala leche en su dirección mientras observaba como me fusilaba con la mirada antes de cesar de apretar los botoncitos del cacharro ese que mandaba sobre la caja con pantalla esa.
FDR: Eso me pasó a mí el otro día, al final dejé el rol en la tetería por eso. Perdón que sea tan corto el post
-Encantada, Lucy. No, no hay problema, Camille está bien. -Mi prima le sonrió cortésmente antes de seguir su rumbo.
Nosotras dos la seguimos sin problemas, aunque vi la expresión de la duda dibujada sobre el rostro de Lucy. Le sonreí yo esta vez para infundarle ánimos y le dediqué un cabeceo en dirección norte para que me siguiera.
Cuando llegamos al salón, mi prima ya descansaba sobre el sofá principal, con su abanico encantado moviéndose sin cesar a su alrededor.
Pretendía seguir sus pasos para sentarme a su lado -aunque en el suelo, encima de la alfombra en tonos verdes y plateados- cuando vi que Robinson no avanzaba.
Sus ojos se habían quedado clavados sobre la televisión de pantalla plana que adornaba nuestro salón.
-Eh... sí. Y gracias, mis abuelos contrataton a una famosa decoradora para crearla. -Dejé la explicación en el aire, pero notaba los continuos ojos de Lucy y Cammy clavándose en mi espalda- Vale, te lo explicaré. Tenemos... ¿Telvlisión? Aún no manejo bien el nombre... Porque la base del capitalismo es explotar a los más débiles para ser tú mejor y más rico. No me preguntes qué tendrá que ver porque eso es lo que me han dicho mis padres.
En ese momento me encogí de hombros y seguí viendo la televisión.
-¿Quieres ver algún programa en especial? A mi la verdad es que no me agrada en exceso ninguno. -Musité mientras me estaba empezando a irritar de verdad al notar como mi prima no hacía más que cambiar de canal sin descanso, provocándome un dolor de cabeza horrible con esos raros pitiditos que salían del aparato cada vez que cambiaba de canal.
-¿Puedes estarte quieta? ¡Si no quieres ver esta basura, apaga este trasto! -Terminé por explotar, dejando aflorar mi verdadero mal humor. Bufé con mala leche en su dirección mientras observaba como me fusilaba con la mirada antes de cesar de apretar los botoncitos del cacharro ese que mandaba sobre la caja con pantalla esa.
FDR: Eso me pasó a mí el otro día, al final dejé el rol en la tetería por eso. Perdón que sea tan corto el post

Ornella Shalow K.- Prefecta de Slytherin

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Re: Residencia Shalow.
Ornella notó mi fala de movimiento y respondió, primero a mi cumplido, luego a mi acotación. Cuando respondió a aquello de lo bonita que me había parecido la casa, capté algunas palabras que, en algun otro contexto, hubiera escuchado como de forma pedante...sin embargo, ésta vez lo había dicho de un modo casi...¿humilde? Me impresioné por mi propio pensamiento. De todos modos ignoré aquello en su totalidad y solté una gran carcajada (había intentado contenerla, aunque me había resultado imposible) al oirle llamar "Telvlisión" a la Televisión. Una vez me hube recuperado del ataque de risa, y hube escuchado toda su respuesta completa, me dispuse a hablar yo.
-Disculpa lo de la risa, es que me ha parecido divertido...-comencé.-. Es Televisión...TE-LE-VI-SIÓN .-añadí separando bien las sílabas de forma marcada. Esperaba que no lo tomara a mal, ya que realmente esa era mi forma natural de comportarme cuando me sentía en buenos modos con alguien. En cuanto a su charla sobre el capitalismo y no se qué otra cosa...no había entendido nada en absoluto, por lo cual abrí los ojos grandes como platos mientras negaba con la cabeza lentamente. - Está bien, no te lo preguntaré...porque no lo he entendido-me encogí de hombros, aún con lso ojos abiertos como platos y respiré hondo una vez, dejando que el aire me llenara totalmente los pulmones.-¿Alguno en especial? Yo no miro televisión- hice un énfasis en la palabra- , tenemos una pequeña que usamos sólo cuando estamos muy aburridos...se guarda en el cuarto vacío del piso de abajo-di una breve explicación de aquello-. La púltima vez que la usamos, mi primo Daniel estaba mirándola...-intenté hacer memoria de aquél canal en el que había estado tan inmerso, pero nada vino a mi mente-. No recuerdo qué miraba precisamente, pero te lo diré cuando lo recuerde- prometí alzando la mano derecha mientras ponía la izquierda en mi corazón como si estuviera jurando algo ante la corte del Wizengamot o algo parecido
.
En eso, tuve una ocurrencia...(en el momento en que Ornella había sacado fuera un mal humor notorio con su prima). No estaba segura de si serviría de algo preguntar, pero vamos, no perdería nada con ello.
-Esto...¿Camille?-inquirí , primero dirigiéndo una mirada a Ornella, luego a la prima de ésta-. Supongo habrás concurrido a Hogwarts...¿no habrás sido compañera de mi primo Daniel Robinson?- la verdad, si había pertenecido a Slytherin como era de suponerse, de seguro hubiera conocido a mi primo, puesto que habrían estado en la misma casa, y de seguro en el mismo curso o cosa así...
FDR:Ni te preocupes, perdón yo que tardo mucho en contestar. Los estudios me tienen hasta la coronilla
-Disculpa lo de la risa, es que me ha parecido divertido...-comencé.-. Es Televisión...TE-LE-VI-SIÓN .-añadí separando bien las sílabas de forma marcada. Esperaba que no lo tomara a mal, ya que realmente esa era mi forma natural de comportarme cuando me sentía en buenos modos con alguien. En cuanto a su charla sobre el capitalismo y no se qué otra cosa...no había entendido nada en absoluto, por lo cual abrí los ojos grandes como platos mientras negaba con la cabeza lentamente. - Está bien, no te lo preguntaré...porque no lo he entendido-me encogí de hombros, aún con lso ojos abiertos como platos y respiré hondo una vez, dejando que el aire me llenara totalmente los pulmones.-¿Alguno en especial? Yo no miro televisión- hice un énfasis en la palabra- , tenemos una pequeña que usamos sólo cuando estamos muy aburridos...se guarda en el cuarto vacío del piso de abajo-di una breve explicación de aquello-. La púltima vez que la usamos, mi primo Daniel estaba mirándola...-intenté hacer memoria de aquél canal en el que había estado tan inmerso, pero nada vino a mi mente-. No recuerdo qué miraba precisamente, pero te lo diré cuando lo recuerde- prometí alzando la mano derecha mientras ponía la izquierda en mi corazón como si estuviera jurando algo ante la corte del Wizengamot o algo parecido
En eso, tuve una ocurrencia...(en el momento en que Ornella había sacado fuera un mal humor notorio con su prima). No estaba segura de si serviría de algo preguntar, pero vamos, no perdería nada con ello.
-Esto...¿Camille?-inquirí , primero dirigiéndo una mirada a Ornella, luego a la prima de ésta-. Supongo habrás concurrido a Hogwarts...¿no habrás sido compañera de mi primo Daniel Robinson?- la verdad, si había pertenecido a Slytherin como era de suponerse, de seguro hubiera conocido a mi primo, puesto que habrían estado en la misma casa, y de seguro en el mismo curso o cosa así...
FDR:Ni te preocupes, perdón yo que tardo mucho en contestar. Los estudios me tienen hasta la coronilla

Lucy L. Robinson- Gryffindor de 5º

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